Aporte de Emmanuel Lévinas al Coaching y la Psicoterapia

Por: Jesus Gragirena

La filosofía del  Lituanense , nacido en 1905  Emmanuel Lévinas, esta forjada en que la ética es la “filosofía primera”, debido a que según su pensamiento el ser humano basa su realidad en una naturaleza moral y no en la naturaleza racional, el cual invita a la revisión de la forma en como el mismo ser humano se relaciona al otro en todos sus encuentros. Por lo tanto, toda reflexión y pensamiento debe partir de la ética y no del cuidado del ser como mantiene la ontología, manifestando y entendiendo una relación de responsabilidad infinita hacia los demás, es por eso que los profesionales que se dedican a acompañar a otros en sus procesos de darse cuenta para lograr desarrollos personales, profesionales y de futuro exitoso, mantienen de manera clara en lo que es su cliente o paciente y la relación que debe existir entre ambos. Tal y como lo dice Gil “Lévinas observó que la base de la violencia era el interés, ya que resulta imposible el poder afirmarnos todos, por ello advirtió que este inter-és debíamos convertirlo en des-inter-és, es decir, debíamos de ponernos en el lugar del otro sin esperar nada a cambio”.

Para Disla, Aranda y Almanzar (2019), la propuesta del filósofo Levinas es que “ética es sobre todo relación”. Relación con el otro y para el otro. Lo que indica la falta de necesidad de justificaciones para accionar. Ahora y basado en los estudios del filósofo Lévinas que estudió el hebreo y arameo y la cultura judía, aborda el tema de la relación de la ética con las escrituras que se encuentran en el libro de génesis 22:1 “Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: “Heme aquí” que significa ponerse a la disposición del otro sin reserva. Para Lévinas, no solo somos hijos de los griegos sino también de la Biblia, tal y como se muestra cuando responde a la pregunta que le harían ¿Qué es Europa? Lévinas (La ética, 1990) responde: “Europa es la Biblia de los griegos, por lo que nos debemos servir a la caridad y la solidaridad al prójimo“, lo que Gil manifiesta Lévinas rompe con el esquema sujeto-objeto que había sostenido la metafísica de la filosofía occidental, y construye un nuevo esquema: yo-otro, en el que hay una descentralización del yo y de la conciencia en cuanto que yo me debo al otro y es el otro quien constituye mi yo. Se abre así la posibilidad de acceso a una verdadera trascendencia, al cual significa, no al dominio del otro sino el respeto al otro y, donde el punto de partida para pensar no es ya el ser sino el otro.

El Yo está obligado a decir “estoy aquí/heme aquí” al Otro y asumir una responsabilidad infinita frente a él sin que le exija al otro que haga lo mismo. Desde el momento en que el otro me mira, yo soy responsable de él sin ni siquiera tener que tomar responsabilidades en relación con él; su responsabilidad me incumbe. Es una responsabilidad que va más allá de lo que hago. (Rebellato, 2000).

Tal y como dice Lévinas, “no me mates, enséñame a vivir” es donde el facilitador, acompañante “coach” o psicoterapeuta puede matar a una persona con solo ignorarla, desestimándole y refutando su realidad, por lo que se hace necesario observarlo y acompañarlo con amor y atención, Entonces se demuestra con claridad su pensamiento en el que explica que, sin el otro, el yo tampoco puede ser sí mismo; ya que este es irreductible a la presencia del otro. El acompañante busca encontrar respuesta de cómo se ve frente al otro.

De acuerdo con López (2013), “La capacidad para establecer relaciones reales y vincularse, es una tarea obligatoria del desarrollo psicológico normal; condición sine qua non, para que el individuo pueda ser leal, considerado apto para captar que el otro tiene necesidades y derechos”. Caso que puede asegurar el pensamiento de Lévinas en función de su concepto de ética que es relación. López (2013) citando a Greeson, señala que el psicoterapeuta utiliza su persona para el desarrollo de la relación terapéutica que paulatinamente establece con el paciente, utilizando elementos de respuesta real de su persona hacia él. Tal y como lo hace el coach que acompaña a una persona a que este encuentre posibilidades de lograr sus objetivos y en que el utiliza el acuerdo y la ética del ejercicio profesional, estableciendo limites en su rol, que van en beneficio mutuo.

En la relación se detalla un cara a cara, permaneciendo esto a un mismo nivel. El cara a cara se da en la proximidad, de manera imprevista y es en donde se presenta como lo dice Gómez (2011) “Las relaciones interhumanas encuentran limites en el lenguaje usado para expresar la ética. De acuerdo a Lévinas “la palabra se sustrae de la visión, porque el hablante de sí, sólo libera imágenes, pero está personalmente presente en su palabra”.

Entonces el cara a cara imprevisto es “estar en contacto: ni investir ni anular su alteridad, ni suprimirse delante del otro. En el propio contacto el estar tocando o el tocado se separan, como si el tocado se alejase, siempre estando allí, sin tener nada común conmigo. Como si su singularidad, y por eso no anticipable y, por consiguiente, no representable, respondiese a la designación. Este es un Tode ti (Lo que es). (Lévinas, 1974) apud Dusel, 2002).

Gil, P. Cuadernos de materiales Filosofías y ciencias humanas. www.filosofia.net/materiales/num/num22/levinas.htm

Gómez, M. (2011) Lévinas y Freire: la ética de la responsabilidad para la interacción cara a cara en la educación virtual. Innovación Educativa. Instituto Politécnico Nacional. México

Lévinas, E. & Nemo P. (2000). Ética e infinito. Madrid: La balsa de la Medusa

Lévinas E. (1990. La ética. Editorial Pablo Iglesias. Madrid

López, M. (2013). Ética en psiquiatría, psicoanálisis y psicoterapia. Palibrio. Estados Unidos.

Rebellato, J (2000). Filosofía latinoamericana, globalización y democracia. Nordan Comunidad.

3 comentarios en “Aporte de Emmanuel Lévinas al Coaching y la Psicoterapia”

  1. Pude comprender una vez más, que de la manera en que estés frente al otro, debes estar presente ante él, sin juicios, ni superioridad, sin pensamiento alguno que subestime al otro. En total empatia con aquel que viene a ti.

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