Bioética en el ámbito empresarial

Por: Dr. Carlos Ramirez

17 de junio de 2021

La palabra ética proviene del verbo ethikos y que se trata del estudio de la moral y del accionar humano para promover los comportamientos deseables.

Una sentencia ética supone la elaboración de un juicio moral y una norma que señala como deberían actuar los integrantes de una sociedad, los integrantes de una organización o de una empresa. Y que la ética profesional pretende regular las actividades que se realizan en el marco de una profesión. En este sentido, se trata de una disciplina que está incluida dentro de la ética aplicada, ya que hace referencia a una parte específica de la realidad”.

Cabe destacar que la definición de ética general, no es coactiva (no impone sanciones legales o normativas). Sin embargo, la ética profesional, puede estar en cierta forma en los códigos deontológicos, que regulan una actividad profesional. La deontología forma parte de lo que se conoce como una ética normativa y presenta una serie de principios y reglas de cumplimiento obligatorio.

En el ambiente administrativo laboral, donde se dan las injusticias, el trato no humano ni profesional, hace que no se sienta realizada o realizado como profesional ni aceptado en una sociedad como tal. Lo que se podría traducirse como moral (mos-moris) en latín se refiere, precisamente a las costumbres y valores de una cultura determinada, por lo que la moral del equipo de trabajo es consecuencia de la cultura social y hegemónica que le ha otorgado al gerente dicho poder.

Cuando decimos esa persona no tiene moral, nos referimos, no tiene virtudes, que

miente, que engaña a sus clientes, entre otros ejemplos.

Ahora, ¿Qué es la Bioética?

La bioética podría definirse como “el estudio sistemático de la conducta humana en el ámbito de las ciencias de la vida y del cuidado de la salud, examinada a la luz de los valores y de los principios morales” (Encyclopedia of Bioethics, 2014).

Desde sus inicios, la bioética se ha propuesto como un “puente” entre dos culturas que, no obstante, al mostrarse en contraposición se complementan, sus objetivos en el conocimiento y en la preservación de la vida.

Las ciencias humanas, muestran su disposición para analizar los valores que permiten al ser humano generar mejores condiciones para vivir en sociedad, es decir para convivir. El entorno en el que se vive y las relaciones que se establecen con ese entorno, no sólo hacen de los seres humanos seres sociales, sino también y fundamentalmente, seres biológicos. Sean en las empresas de bienes de consumo o de servicio, o en el área industrial.

Hablemos de las aristas de la moral en la bioética: conciencia y voluntad

Consciencia

Del latín conscientem, conscientia (com-con y scire-saber), con conocimiento. En una traducción literal “que se da cuenta de su existencia, sus sensaciones, sus pensamientos y su ambiente”.

El célebre Diccionario de Filosofía de José Ferrater Mora (1912-1991) nos dice que la palabra consciencia tiene definición en muchos sentidos: tautológico, metafísico y místico. En la primera acepción: “Consciencia es darse cuenta de las cosas”, por ejemplo, formarse una idea objetiva de lo que ocurre en su comunidad, a través de la información diversa que recibe; en el segundo caso, la interpretación se refiere a: “La autopresencia del sujeto”, es decir, saber quién se es y su ubicación en tiempo y espacio; en el sentido místico: “Consciencia es la voz íntima del ser” o la voz de la conciencia, un hombre de conciencia recta no comete actos reprobables.

Una acepción más que no queremos dejar pasar es el aspecto fisiológico, cuando se relaciona el estar consciente como el estado de vigilia o simplemente despierto, una persona cloroformizada recobra la consciencia al cesar los efectos del anestésico, o cuando despierta cada mañana después de dormir durante la noche.

La consciencia entonces, tiene que ver con el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno. En las personas, la consciencia implica múltiples procesos cognitivos interrelacionados. Es el saber de sí mismo, el conocimiento interior, profundo, más allá de lo mental, que espiritualmente tenemos de nuestra propia existencia, estados o actos. La consciencia tiene que ver por supuesto con lo ético es decir, los juicios sobre el bien y el mal de nuestras acciones.

Actos responsables, Responsabilidad Social Empresarial

La consciencia es un producto del desarrollo social y no puede existir al margen de la sociedad. El deber cumplido produce la impresión de “consciencia limpia”; la infracción del deber va acompañada de “remordimientos de consciencia”.

La libertad

Del latín libertatem de liber-libre y tas-estado, que no está preso ni oprimido. En el lenguaje cotidiano de nuestros días la palabra libertad es una palabra llena de prestigio y aparece constantemente formando parte de frases reivindicativas, tanto en el terreno político como en el económico y social: libertad de pensamiento, libertad de imprenta, libertad de asociación, libertad de enseñanza, libertad de mercado, o bien, libertad de vestir, libertad de elección de profesores, de amigos por parte de los hijos frente a la eventual imposición de sus padres, o viceversa. Por ello también, correlativamente, la palabra libertad suscita recelo, en la medida en que toda reivindicación supone una negación, una –liberación– de un orden o estado de equilibrio vigente (un orden político, económico, familiar) que resiste a esa reivindicación y no siempre por motivos infundados.

Ética organizativa, ética empresarial

En las organizaciones la ética esta contenida en las personas que la conforman y es responsabilidad de estas de su práctica y ejercicio normativo.

Las organizaciones y las empresas son responsables del impacto en el entorno en el que operan. ¿ante quien o quienes es responsable una empresa? ¿en qué medida? Ya que lo importante no es lo que la empresa dice que debe hacer sino lo que realmente hace. No es lo mismo hablar de rentabilidad económica de manera unilateral, que tomar en cuenta el beneficio social de su operatividad para su entorno, es decir, empleados, clientes, consumidores, comunidad, municipio, país.

Recordemos el viejo refrán griego en el que Aristóteles nos recuerda que: “una golondrina no hace verano”. El cual tiene vigencia en el ámbito organizativo y por ende empresarial.

Dr. Carlos Adrián Ramírez

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