El Mito de la Caverna

Por Jesus Gragirena

03/05/2021

Hacer un viaje a través de las obras de Platón, es definitivamente sorprendente, debido a como se hace actual, cada vez que se lee, se escucha o se conversa. La creación de la alegoría del mito de la caverna, muestra en un sentido figurativo, cómo muchas veces nos encadenamos dentro de nuestra propia gruta espesa y cómo las sombras que se reflejan al frente de las paredes las consideramos reales.

El mito de la caverna se encuentra en el libro VII de la obra República de Platón, la cual está escrita para el año 380 a. C.  La importancia radica en la muestra de conceptos y teorías que conducen al cuestionamiento sobre el origen del conocimiento, el problema de la representación de las cosas y la naturaleza de la realidad.

En este diálogo, Sócrates pide a su Glaucón filósofo griego que vivió hacia el año 400 a. C. Hijo de Aristón y hermano de Platón y Adimanto, que imagine a un grupo de prisioneros que se encuentran encadenados dentro de una caverna y al frente de un muro desde la niñez.   Detrás de ello un fuego que ilumina lo que está detrás de ellos y que a su vez se proyectan en la pared sombras que son manipuladas por personas que pasan al frente del fuego.

Sócrates le manifiesta a Glaucón que los prisioneros creen que aquello que observan es el mundo real, sin darse cuenta de que son solo las apariencias de las sombras de esos mismos objetos.  “Imagínate por un momento, las figuras que se pueden reflejar en la pared cuando con nuestras manos tratamos de hacer figuras, y así vemos un pez, un ave, una persona, etc”.  Podemos decir que ellas son reales, seguramente no, debido a que estamos observando que nuestras manos, con la luz y la pared son las que producen la imagen, pero en el mito de las cavernas, nos muestran a personas encadenadas desde la niñez, solo observando la pared y las sombras reflejadas.

Lo interesante de la obra es que un solo prisionero logró liberarse y comenzó a buscar salir de la caverna, por lo que observó la luz del fuego más allá del muro, las personas que transitaban con objetos en la cabeza, hasta lograr salir y ver la luz del sol, cuyo resplandor nunca antes sentido casi lo hace volver a la oscuridad de la caverna.

Poco a poco, el hombre liberado se acostumbra a la luz del fuego y, con cierta dificultad, decide avanzar. Por lo que representa que es el primer paso del hombre al conocimiento, comprobando que los reflejos y las sombras de las cosas y de las personas son solo esas simples sombras.   Así el hombre mira las estrellas en el cielo, a la luna, mal sol, logrando razonar de forma tal que concibe a ese mundo exterior (mundo de las ideas), como un mundo superior. Lo que lo lleva a regresar a la caverna, debido a la necesidad de ayudar al resto de los prisioneros a ascender a ese mundo real que había encontrado.

Al llegar a ellos, sus compañeros de años de caverna, estos perciben que ese hombre no podía ver bien, todo debido a que se había acostumbrado a la luz exterior. Por lo que piensan que la huida le había causado daño decidiendo algunos no acompañarlo al mundo que había encontrado.

El relato del mito de la caverna lleva a Platón a construir la teoría de las ideas la cual se basa en dos conceptos contrapuestos:  El mundo sensible, cuya experiencia se vive mediante los sentidos y el mundo inteligible o el de las ideas, cuya experiencia es cosechada mediante el conocimiento, la propia realidad y el sentido o el para qué de la vida, las cuales son únicas, eternas e inmutables.

Es curioso como la visión que nos ofrece el mito de la caverna puede trasladarse a la actualidad. Ese patrón que todos seguimos y por el que si nos salimos de lo que solo estamos acostumbrados a hacer nos quedamos en el juicio hacia nosotros mismos, sin oportunidad de realizar otras cosas o vivir nuevas experiencias, impidiendo entrar a un mundo de posibilidades, alternativas y perspectivas que nos conducen a la libertad de elegir lo que queremos en la vida, no sólo para nosotros mismos sino, para el resto de la humanidad, por lo que entender que  muchas de nuestras verdades se han apropiado como absolutas sin permitir cuestionarlas.

Para las personas superar el muro y ascender al mundo de las ideas puede traer temor, debido a la duda de no saber que es real y que no, por lo que se debe desprender de las creencias que llevan muchos años con nosotros y que probablemente nos han limitado a alcanzar lo que pudimos pensar que será un bien, pero, a medida que se avanza hacia la salida de la caverna, nos vamos dando cuenta, que lo que se creía no era del todo cierto.

 Nosotros nos podemos preguntar ¿Qué tipo de cadenas nos atan? ¿Cuáles sombras nos están confundiendo? ¿Qué es lo que nos hace mantener en el mismo sitio sin avanzar? Y sobre todo ¿Estamos dispuestos a salir?  El hombre que decide salir de la caverna, se desprende de la ignorancia y se enfrenta a una visión de mundo sin sombras, con las ganas de seguir conociéndose a sí mismo.

Jesús Gragirena

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