Hoy estamos llamados a ser como el ave Fénix

Por: Karen Guzmán

11/02/2021

Si existe un mito que ha traspasado varias culturas, doctrinas es sin duda el referente al Ave Fénix.  El mismo se encuentra en la cultura greco-romana, la árabe, así como en la oriental.  

En China el Feng Huang o el Fénix, simboliza la prosperidad y la dualidad de lo que todo se conforma en el universo, como es el Yin y el Yang.  Ahora para la cultura japonesa el Fénix es el Ho-oo, en Rusia es el pájaro de fuego, para los egipcios Benu, los hindúes la Garuda, y para los mayas, aztecas y toltecas el Quetzal.

Ovidio explica que en Egipto, el ave Fénix moría y renacía una vez cada 500 años. Por lo que era sinónimo para la renovación del ser y así adquirir mayor sabiduría, lográndolo al volar por todo Egipto, y construir un nido con elementos exquisitos como canela, roble, nardos y mirra. Una vez realizado el nido se daba su tiempo para entonar melodías y a los tres días el ave Fénix renacía lleno de fuerza y poder y así comenzar un nuevo ciclo ofreciendo inspiración de renacimiento a todo el pueblo.

Podemos comparar ese proceso de Fénix con la resiliencia humana, en donde se buscan elementos exquisitos y mágicos para levantarnos de la adversidad con gran fuerza y motivación.   También esta ave, nos hace mantener el recuerdo de la experiencia pasada y así crear la nueva consciencia para no caer en la misma adversidad.

Para Carl Gustav Jung, médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, estudió en su trabajo de investigación, “Símbolos para la transformación” que entre el hombre y el ave Fénix se puede observar una gran similitud. El ave que se levanta majestuosamente de sus propias cenizas, nos simboliza el poder de la transformación debido a que la forma llega a ser mucho más grande en el renacimiento.  Por su parte el Dr. Viktor Frankl, neuropsiquiatra y fundador de logoterapia, sobrevivió a la tortura en los campos de concentración; explicó en muchos de sus libros, una experiencia traumática siempre es negativa, pero lo que sucede depende de cada persona. Está en nuestras manos resucitar, resucitar de nuestras cenizas en un triunfo sin igual o, por el contrario, limitarnos a no movernos, colapsar.

En estos momentos de pandemia hace pensar que podamos renacer como el ave Fénix, y que la normalidad vivida ya no será igual, por lo que se debe tomar todos los elementos positivos de nosotros mismos y de la misma humanidad para que el futuro sea mejor, haciendo planes reales para que no vuelvan aparecer las situaciones y hechos que trajo la situación pandémica al mundo. Por lo que cabe preguntarnos

¿Ante esta situación a cuantos nos ha tocado ser ave fénix?

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