La concepción griega de la ética

Para los sofistas la razón sostiene la ética, el sentido lógico de las consecuencias de nuestras acciones determina la dirección de nuestra conducta. Por lo que la razón tiene poder sobre la vida moral de las personas, vista como la validez moral del conocimiento. En virtud de la razón y el conocimiento puede ser adquirido en base a la educación, ya que Sócrates hablaba del poder omnipresente de la razón, el conocimiento nos indica lo que no se debe hacer, debido a que existen razones para la advertencia de las normas sociales uy de las leyes. Sócrates enfatizaba sobre la importancia de tener claros los conceptos éticos para que así las personas puedan entender y comprender mejor la lógica racional detrás de los mismos, y como estos pueden conducir la vida de las personas.

Según Sócrates el bien debe ser útil, el conocimiento es el bien, y la ignorancia es el mal de la sociedad. El ser humano por naturaleza busca el placer subjetivo; el asunto está en saber elegir lo que desea, en tanto que el problema radica en que a veces buscando su felicidad toma decisiones desacertadas que afectan a otras personas. En tal sentido, ser inteligente radica es saber elegir lo mas conveniente, por lo cual el conocimiento es imprescindible para actuar y decir inteligentemente.

De acuerdo con los estoicos el bien supremo es vivir de modo acorde a la naturaleza, hacer el bien porque considero que socialmente eso es bueno y no por miedo a una amenaza externa o a un castigo. Dominar las emociones y pasiones es en la filosofía estoica una virtud que persigue alcanzar la felicidad y la sabiduría prescindiendo de los bienes materiales y centrándose en el mundo interior.

Importancia de la ética griega en la convivencia humana

La ética griega de los sofistas se enfoca en el sentido intelectual en la gestión de los asuntos públicos, los cuales rechazan los sistemas morales absolutos, en tal sentido, la retórica y la lógica domina la naturaleza sensorial, conocer el bien y distinguir el bien del mal (distinción objetiva entre el bien y el mal), para tomar decisiones que nos acerquen al bien es necesario el conocimiento de la verdad, de modo que podamos lograr la virtud en nuestras acciones. La convivencia humana requiere de valores como la justicia, impartir la ley en igualdad para todos los habitantes de una ciudad (polis), la templanza para el control de las pasiones y los placeres mundanos, y la prudencia para vivir conforme a la norma y a la disciplina, conociendo los límites para poder así vivir en sociedad en paz y armonía. El ser humano en su andar debe encontrar el sentido (telos) y el significado de la vida, lo cual lo acercará a la felicidad. Debido a que la plenitud se encuentra en el sentido de nuestras acciones, el bien humano tiene que ser útil, la excelencia en la practica de nuestras virtudes. Encontrar el sentido y propósito a la vida, ayudar a otros y cumplir nuestros deberes ciudadanos contribuye a nuestra utilidad como individuo que vive en sociedad.

Jesús Gragirena

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