LA IMPORTANCIA DE ESTAR PRESENTE

Me siento bendecida por cada regalo que Dios me da, desde personas que conozco, paisajes maravillosos, una suave brisa en momentos de calor; ya está empezando a calentar aquí, en algunas partes, aun en mi apto hace frío jajaja), el sol calentando y alegrando los días fríos…el cielo azul y soleado (muy extraño verlo en Lima, pero si se puede ver), el saludo sorpresivo de un perrito con su dueño que se sube contigo en el ascensor, la sonrisa que se te dibuja en el rostro al mirar en la calle una paloma disfrutar de un baño en un pozo de agua que dejó una manguera con la que se regó la grama, hasta una flor que cae en tus pies mientras caminas por la calle hacia tu casa…cosas que parecen tan simples, pero dejamos de apreciarlas…a diario la naturaleza nos regala colores, texturas, formas, aromas, momentos que dejamos de percibir por no estar presentes…Sí! Presentes!, me refiero a que nuestro cuerpo esta aquí pero nuestra mente esta en otra parte…en el pasado o en el futuro pero no aquí y ahora, en el PRESENTE y dejamos de disfrutar de tantos regalos que nos llenan el alma…vemos pero no miramos…

Ayer estuve trabajando en mi computadora y a las 6:30pm, al salir de la habitación de servicio, me encuentro con la hermosísima imagen de un atardecer Espectacular que me cautivó por la cantidad de colores que agrupaba, especialmente el rojo y, corrí hasta la sala para admirarlo desde la ventana panorámica, me senté a disfrutarlo y no pude dejar de captar esa imagen con mi teléfono…a veces quisiera que mi cámara pudiera captar la belleza de atardeceres y momentos que mis ojos ven desde ese lugar de mi apartamento y a diario cuando salgo en mi camino al gimnasio, al mercado, a clases, al parque, en fin a cualquier lugar, pues llega un momento en que aceptas estar donde estas y logras ver la belleza en todo lo que está a tu paso, estas presente, nada te perturba porque estás aquí.
Este viaje no me supo a vacaciones cuando llegué en agosto…apenas entré a este hermoso apartamento donde vivo con mi familia, tuve mi primer “quiebre” me di cuenta de a pesar de tener todas las comodidades aquí (excepto el carro) había salido de mi zona de confort, ya nada era igual ni volvería a serlo. 
Hoy a casi 4 meses de estar aquí, en Lima, puedo decir que “ME ENCUENTRO” así entre comillas porque es literal, me encuentro conmigo, me reconozco, me permito sentir y hacer lo que antes no había hecho, me permito aceptar un cambio tan radical en mi vida que empieza por dejar TODO lo que había construido en mi país, en todos los aspectos, para empezar a construir desde cero en un país distinto, con una cultura taaan diferente, pero muy interesante…cuando apenas tenía una semana de haber llegado a esta ciudad tan bulliciosa y tan movida, me sentía aturdida, sentía que mi lugar no era aquí.
Era increíble cómo no entendía nada de lo que me decían los lugareños, a pesar de que hablan español, pues muchas cosas tienen nombres muy distintos aquí… Y me dije respira, vamos a empezar de nuevo, ahora estas en modo “de oruga a mariposa” así que ábrete y disfruta el proceso…y así ha sido, comencé por respetar mis procesos internos, duelo migratorio, aceptar el cambio, aceptar la cultura (me decía a mí misma: Recuerda cuando dabas tus clases de cultura en varias carreras en la Universidad, ahora lo estás viviendo) y fue allí cuando comencé a observar y a observarme… al principio parecía una investigación etnográfica para mí, hasta que me di cuenta de muchas cosas que antes no había podido ver, por diversas razones, tuve mi segundo “quiebre” pues  la más importante de esas cosas fue el estar PRESENTE.
A pesar del tráfico, la actividad diaria, las cornetas, alarmas y el movimiento impresionante de personas a toda hora, el tener que subir al transporte público y caminar para trasladarme a los lugares (cosa que no hacía en Venezuela porque tenía la comodidad de mi carro y me iba al centro comercial que quedaba detrás de mi casa en él) y así con todo lo que vivo y aprendo a diario… también aprendí a fluir y a disfrutar cada momento, observo, me observo,  me río hasta de mí misma y de situaciones que me pasan todavía con el lenguaje.
Conozco a diario personas de todos los estratos de esta ciudad que me muestran su cultura, con las que he conversado y he aprendido mucho y hasta he paseado literalmente por la cultura Venezolana, suena gracioso, pero aquí he  conocido a más Venezolanos de distintos Estados y su cultura sin viajar por mi país, cada uno le impregna su toque a lo que hacen y todos nos reconocemos, ha sido interesante ir a un restaurante y saber que el Chef es venezolano y es de Valencia, y el que te atiende es de Maracay, y el que está en la caja es de Margarita, y si hay otro trabajando con ellos lo llaman y te dicen él también es Venezolano!
Observo y escucho a muchos peruanos decir que el servicio aquí ha cambiado desde que llegaron los venezolanos a esos lugares, su trato amable y respetuoso marca la diferencia y me digo a mí misma:  estamos en muchas partes del mundo generando cambios, y son cambios positivos eso me ha pasado en muchos lugares de Lima. Observar ese fenómeno y  mirar desde la perspectiva del avance, del progreso, del querer hacer, del construir un futuro aquí o allá, o donde estés, el seguir adelante… simplemente el permitirme vivir el cambio sin resistencia, observarme, reconocerme, descubrirme… es lo que me ha motivado a seguir creciendo y querer hacer cada día muchas cosas más donde quiera que esté. 
Aceptar que estoy aquí y desde este eterno presente que estoy viviendo, también estoy creando mi futuro porque cada día me observo, acepto y me permito seguir fluyendo.

Por: Msc. Betzy Padrón Ramos
Coach Profesional Presencia Coaching & Training
Miembro Silver de Global Coaching Federation

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *